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martes, 8 de septiembre de 2015
Fecha 24: un fin de semana para alquilar balcones.
Todavía está fresca la imagen del uruguayo Bentancur dando un pase insólito a los pies de Mauro Matos, el delantero de San Lorenzo, que con frialdad y experiencia convirtió el 1-0 del Ciclón sobre Boca en la misma Bombonera. Era el partido de la fecha. Todas las miradas se posaron sobre el duelo entre Xeneizes y Cuervos. Pero el fútbol argentino no se detiene. Se viene la fecha 24 del campeonato de Primera División, de este torneo insólito de treinta equipos, con una de las jornadas que más escándalo y polémica generó luego de su confirmación. De viernes a lunes, como ocurre en cada fecha, tendremos una maratón de 15 partidos pero con un condimento especial: la mayoría serán clásicos. Sí, todos en una misma jornada. Algo nunca visto en los últimos 30 años.
Cuando se confirmó que esta fecha sería una realidad, despertó polémica. El fútbol argentino está lejos de ser un show al mejor estilo Premier League. En Primera y en las demás categorías del ascenso el público visitante no puede acudir al estadio a ver a su equipo. La violencia parece incombatible, con una complicidad mayúscula entre políticos, dirigentes y barras bravas. Sin embargo, el show debe continuar. En 2012 hubo un fin de semana inolvidable, donde el sábado River Plate volvió a Primera División después de un año en el infierno del Nacional B, tras una definición con varios partidos en simultáneo. Al otro día, el domingo, el campeón de la máxima categoría y hasta los descensos se definieron en una tarde con 7 partidos a la vez, todos ellos televisados en canales de aire. Una verdadera locura. Pero esta fecha 24 puede superar todo eso. Te invito a repasar cada uno de los encuentros, comenzando por el de menor interés hasta llegar a los más atrapantes de la jornada.
Sábado 12 de septiembre, 18:20: Olimpo vs. Sarmiento.
En la previa, no puede haber nada peor. Sin ánimos de ofender a la gente de ambos equipos, Olimpo-Sarmiento tiene pinta de terminar 0-0. Acompañan este pronóstico el juego y las estadísticas a disposición. Olimpo cosechó 10 igualdades sin tantos en este campeonato, 6 de ellas en condición de local. Un número llamativo. Su DT, Diego Osella, es conocido por armar conjuntos que no llenan la vista pero obtienen resultados beneficiosos. Así pasó con Colón, en 2014, a pesar de haberse ido al descenso en un desempate contra Atlético Rafaela. Sarmiento tuvo una primera parte de torneo sorprendente, pero todo cambió de un día para el otro. Aunque volvió al triunfo la fecha pasada, 1-0 en Santa Fe ante Colón, el equipo convirtió 3 goles en sus últimos 13 compromisos. Con 14 tantos de los bahienses y 19 de los juninenses, será difícil que este encuentro quede en el recuerdo.
Lunes 14 de septiembre, 18:00: Aldosivi vs. Crucero del Norte.
Uno de los dos partidos que cierra la fecha. Estamos hablando de dos clubes que están disputando su primera temporada en Primera División. Aldosivi, el local, tuvo una primera mitad de campeonato muy positiva. Sin embargo, los marplatenses están atravesando un período irregular. Enfrente estará el conjunto misionero, Crucero del Norte, con un DT como Sebastián Rambert que intenta hacer algo diferente con su equipo, aunque los resultados no son óptimos. El Colectivero está último en el torneo junto a Nueva Chicago, no ganó todavía de visitante y el descenso está a la vuelta de la esquina. Un partido que en la previa no despierta interés, pero ojo que puede tener varias emociones.
Sábado 12 de septiembre, 21:30: Tigre vs. Vélez.
El partido de ida entre estos equipos fue un 2-2 atrapante donde los cuatro goles se convirtieron en los últimos 15 minutos. Es difícil pronosticar como será en esta fecha, debido a que se trata de dos equipos irregulares. El Matador de Victoria, con un DT experimentado como Gustavo Alfaro, suele ser un rival duro para sus contrincantes, y más en condición de local. Sin embargo en estas últimas fechas atraviesa ciertos vaivenes, con una dolorosa derrota 5-2 en casa ante Huracán por Copa Sudamericana a cuestas. El visitante, Vélez, está lejos de sus épocas doradas. Con muchos chicos del club, los dirigidos por otro experimentado como Miguel Ángel Russo son impredecibles.
Sábado 12 de septiembre, 20:30: Atlético Rafaela vs. Belgrano.
Si hay un clásico importante que el fútbol argentino extraña es el cordobés. Con la crisis que atraviesa Talleres, hoy en el Federal A (tercera categoría), el partido que paraliza a todo Córdoba deberá esperar un poco más. Por eso los dirigidos por Ricardo Zielinski visitarán Rafaela en esta jornada. Atlético recibió 4 goles de Quilmes el último lunes como local, pero nunca es fácil jugarle a los rafaelinos en su reducto. El máximo condimento es ver a futbolistas como Zelarrayán, líder del Pirata cordobés, un equipo que se mantiene desde las primeras fechas entre los diez mejores del campeonato.
Sábado 12 de septiembre, 14:00: Nueva Chicago vs. Argentinos.
Aunque haya cierta rivalidad entre ambos clubes, no se puede decir que este duelo sea un clásico con todas las letras. Sí se puede advertir que el marco en Mataderos será conmovedor, con un público de Nueva Chicago que acompaña con mucha fidelidad a su equipo a pesar de estar último y cerca del descenso. Chicago es un equipo que, aún con sus limitaciones, siempre intenta. Es el legado que dejó Pablo Guede en el club, hoy técnico del Palestino chileno. Tras estar 19 fechas sin victorias, el Torito logró dos al hilo (3-0 a Huracán y 1-0 a Crucero del Norte) para ilusionarse con la salvación. Enfrente estará Argentinos, que ganó apenas 1 de sus últimos 10 partidos. El DT del equipo, Néstor Gorosito, deberá obtener un resultado positivo, de lo contrario, su continuidad penderá de un hilo.
Viernes 11 de septiembre, 21:10: Defensa y Justicia vs. Arsenal.
La fecha de los clásicos se iniciará con uno de los duelos con menos historia y antecedentes. Es que Defensa y Justicia, ascendido en 2014, recibirá a Arsenal, un Arsenal que está atravesando un período de transición después de un ciclo exitoso con Gustavo Alfaro a la cabeza. De todas maneras, el Halcón es uno de los equipos sensación de esta parte del campeonato. De la mano de Ariel Holan, DT del equipo y con pasado como entrenador de hockey sobre césped, Defensa protagoniza partidos con valentía e inteligencia. Del otro lado está el Arsenal de un personaje de nuestro fútbol como lo es Ricardo Caruso Lombardi. Como para darle inicio al fin de semana, no está tan mal.
Lunes 14 de septiembre, 21:10: Temperley vs. Quilmes.
Habrán pasado 14 partidos antes de llegar a este, el último de la fecha. Se trata de un encuentro entre dos equipos con estilo e identidad definidos. Ese sólo hecho lo hace más que interesante. Temperley, el Gasolero, es un equipo duro, complicado, defensivamente compacto y con transiciones ofensivas muy atractivas. Su DT, Ricardo Rezza, ascendió al equipo desde la Tercera División hasta Primera, después de más de 20 años en el fútbol del ascenso. Quilmes está dulce, de la mano de Facundo Sava, DT del equipo, que le cambió la cara a un conjunto sin brújula. El Cervecero es hoy un equipo ofensivo, dinámico, con un fútbol de alto vuelo. Será un partido intenso el que cerrará esta fecha inolvidable.
Sábado 12 de septiembre, 16:00: San Martín vs. Godoy Cruz.
Sin la tradición de los clásicos más importantes del país, el clásico cuyano se ha vuelto muy importante. San Martín, el conjunto sanjuanino, es desde hace varios años el club más importante de su provincia. En Mendoza ocurre lo mismo con Godoy Cruz. Ambos han disputado varias temporadas en Primera División (San Martín en forma intermitente, mientras que Godoy Cruz lleva 7 años en la máxima categoría). Por razones geográficas, la rivalidad se ha acentuado. El Verdinegro venció hace poco a River en el mismísimo Monumental. Con Carlos Mayor al frente, San Martín ha protagonizado partidos muy buenos a lo largo de este campeonato. Del lado de los mendocinos la realidad es otra. Sin triunfos como visitante desde marzo de este año, Godoy Cruz atraviesa un delicado momento, con Gabriel Heinze, DT del equipo, en la cuerda floja. Por lo que representa un clásico en el interior del país y por lo que ambos técnicos buscan de sus equipos, el clásico cuyano tiene buena pinta.
Domingo 13 de septiembre, 16:40: Colón vs. Unión.
No es el partido más atractivo dentro del lote de los clásicos más tradicionales. Sin embargo, Santa Fe se paraliza cada vez que Colón y Unión se enfrentan. Lamentablemente esto ha ocurrido poco en los últimos años, debido a que Unión permaneció ocho años en el ascenso (2003 a 2011). En la actualidad Colón atraviesa un momento delicado. Tras descender el año pasado y con problemas económicos, el club intenta volver a la normalidad. Con Darío Franco a la cabeza, el equipo tiene un estilo ofensivo que no siempre se traslada en la cancha. El Sabalero ganó sólo 4 partidos en el torneo. Unión, en tanto, está teniendo un buen presente, a pesar de llegar al clásico con cuatro encuentros sin triunfos. Leonardo Madelón, ídolo del club justamente por un gol clásico (1989), fue el DT que ascendió al Tatengue el año pasado y el que comanda actualmente al equipo. Con varios chicos del club, Unión trata de protagonizar sus encuentros. Seguramente el clásico santafesino va a dar que hablar.
Domingo 13 de septiembre, 16:00: Estudiantes vs. Gimnasia.
El clásico platense tomó una tendencia en los últimos años. Estudiantes volvió al primer plano nacional e internacional después de 20 años, mientras que su vecino de La Plata, Gimnasia, atravesó un período de crisis después de varios años de estabilidad. Eso inclinó la balanza a favor del Pincharrata, claro dueño del clásico en los últimos 10 años. El equipo que conduce Gabriel Milito tomó un estilo que el técnico mamó en su paso como futbolista por el Barcelona. A pesar de no contar con el respaldo unánime de los simpatizantes, Milito perdió sólo 2 de sus 19 partidos en el cargo. Gimnasia perdió 4 de los últimos 5 partidos, después de una racha de once sin caídas. No es el mejor momento del equipo, pero a lo largo del campeonato ha sabido demostrar que tiene con qué. Los hinchas del Lobo confían a muerte en Pedro Troglio, DT del equipo, quien ascendió al club en 2013 y salió subcampeón en 2005, clasificando a las últimas copas internacionales que disputó Gimnasia.
Sábado 12 de septiembre, 18:10: Huracán vs. San Lorenzo.
Con los vaivenes institucionales que ha vivido el club de Parque Patricios, este clásico barrial ha perdido constancia en el tiempo. Después de cinco años, San Lorenzo vuelve a visitar el Palacio Ducó, estadio de Huracán. El Globo ha vivido el último año con locura: salió campeón de la Copa Argentina, volvió a Primera después de tres años, jugó la Copa Libertadores, le ganó la Supercopa Argentina a River, y sin embargo, hoy necesita puntos para no irse al descenso. Con Eduardo Domínguez como DT, dando sus primeros pasos en dicha labor tras haber sido futbolista del plantel hace poco tiempo, Huracán se encuentra buscando la estabilidad. San Lorenzo viene de obtener un triunfo clave en la Bombonera, que lo catapulta como el único puntero de este campeonato. El equipo de Bauza no es vistoso, pero siendo firme atrás y con futbolistas de jerarquía en ataque, ha logrado posicionarse como líder en soledad a falta de pocas fechas de finalización del certamen. Aunque el Ciclón domina el historial, el encuentro es impredecible. Sea cual sea el resultado, va a impactar de lleno en las aspiraciones de ambos.
Domingo 13 de septiembre, 21:30: Lanús vs. Banfield.
Al ser dos clubes chicos del sur del gran Buenos Aires, se subestima este clásico. Luego del ascenso de Banfield en 2001, este encuentro se desarrolló durante muchos años consecutivos, adquiriendo un valor que se mantiene hasta estos días. A pesar de haber descendido nuevamente en 2012, Banfield volvió a subir a Primera el año pasado y en la actualidad es uno de los equipos que intenta meterse en el lote de los de arriba. Ya sin Matías Almeyda, el DT del equipo, Claudio Vivas, continúa la línea del anterior técnico, con un fútbol ofensivo, atrevido y dinámico. Del lado de Lanús, las características son similares. Los mellizos Barros Schelotto llevan más de tres años en el club. Con el título de la Copa Sudamericana en 2013, su labor es muy valorada, siendo el Granate protagonista cada año del torneo local. Quizás más por el estilo de juego de ambos equipos, y no tanto por tradición, este sea uno de los partidos del fin de semana. En el anterior clásico, disputado en el Florencio Sola, estadio de Banfield, hubo tres expulsados y una intensidad desde el minuto 0 hasta el 90. Imperdible.
Sábado 12 de septiembre, 16:10: Independiente vs. Racing.
Debido a la jerarquía de los clubes, el clásico de Avellaneda es el segundo en importancia dentro del país: Independiente, el Rey de Copas; Racing, la Academia. Aunque la diferencia en el historial esté inclinada para el lado de los Diablos Rojos, cada clásico es una historia nueva. Para Racing es un partido vital, que puede decidir el futuro del equipo en su lucha por el título. Obtener un triunfo en el clásico sería un impulso. El equipo de Cocca, último campeón del fútbol argentino, ganó 1-0 el clásico de ida en el Cilindro. No será un escollo fácil para un Independiente que todavía no encuentra regularidad en el juego y en los resultados. Los dirigidos por Pellegrino acumulan tres empates en fila, aunque llevan 10 sin perder (la última caída, justamente frente a Racing). El Libertadores de América volverá a cobijar este clásico que respira Avellaneda entera. Por la grandeza de ambos clubes, está claro que veremos un gran partido de fútbol.
Domingo 13 de septiembre, 15:10: Rosario Central vs. Newell's.
Nadie debería morir sin ver alguna vez este partido. Y redoblo la apuesta: nadie debería morir sin presenciarlo desde el estadio mismo, en el lugar de los hechos, sintiendo de cerca la pasión, el fanatismo y la locura que transmite para mí uno de los mejores clásicos del fútbol argentino. El clásico rosarino es la esencia misma de la pasión futbolera del argentino. En la ciudad se respira fútbol. El clásico es casi hasta un hecho cultural, si hasta el eterno Fontanarrosa ha escrito sobre él. Un duelo que lo tiene al Canalla expectante por los puestos de vanguardia, con un DT como Eduardo Coudet que trajo aires nuevos. Es un Central con el que los hinchas se identifican, con la locura de Coudet como cabeza de un equipo que tiene buen pie pero que además va al frente en todo momento, hasta el último segundo del tiempo añadido, más en su propio estadio, donde cada partido se vive con una tensión que atrae facilmente al espectador neutral. Del otro lado, Newell's atraviesa un duro presente. Cuando Lucas Bernardi, símbolo del inolvidable equipo del Tata Martino, asumió las riendas del plantel, parecía que volvían días felices para el pueblo Leproso. Sin embargo, Newell's lleva hoy 7 encuentros sin victorias. Hace unas fechas atrás, en el Coloso Marcelo Bielsa, Central se llevó los tres puntos al vencer 1-0. Esa fue la cuarta victoria al hilo para los canallas en el clásico rosarino, algo que no ocurría hacía muchos tiempo. El partido se vivirá con mucha adrenalina y emoción, como viene siendo costumbre. El marco del estadio será un condimento fabuloso, pero lo importante es lo que veamos dentro de la cancha.
Domingo 13 de septiembre, 18:15: River vs. Boca.
No podía cerrar este post de otra manera. El Superclásico será el partido que, al menos que sea un bodrio o un empate con sabor a poco, eclipsará las miradas el fin de semana. De este clásico se han dicho mil cosas, de mil maneras diferentes. Se trata de los dos clubes más grandes de la Argentina, con lo que eso significa en cuanto a futbolistas y espectadores. Cuando hay un Superclásico, no sólo el país se paraliza, también desde varias partes del mundo se observa el partido. Hace no muchos años atrás, ambos equipos estaban hundidos en sendas crisis. Al día de hoy, tanto River como Boca se mantienen entre los mejores equipos del fútbol argentino. El Millonario es el campeón de América, con todo lo que eso implica. El Xeneize atraviesa una sequía de tres años sin títulos, pero es claro protagonista del torneo local. Después de la inesperada caída ante San Lorenzo, Boca no llega bien al Superclásico. Los ánimos no son los mejores. En el primer clásico de Tévez en su vuelta al club, Boca irá a buscar los tres puntos como sea, porque un empate y sobre todo una derrota podrían complicar las aspiraciones del equipo de cara al título. Además, una derrota calaría hondo en los hinchas del Xeneize, que han visto como su rival de toda la vida levantó dos trofeos internacionales luego de eliminar a Boca de ambas competencias. River llega con más tranquilidad, con algunas bajas y lesionados, pero aparece como favorito de cara al compromiso. Después del título de la Copa Libertadores, el equipo de Gallardo tuvo una pequeña recaída que parece haber terminado tras golear a Nueva Chicago el pasado fin de semana. Da la sensación de que este clásico es muy incómodo para Boca, por como llega y porque puede ser muy negativa una derrota. Quizás Arruabarrena se juegue su última ficha. Se viene una nueva edición del Superclásico, que además será la primera luego del bochornoso incidente ocurrido en la Bombonera por Copa Libertadores.
miércoles, 8 de octubre de 2014
Números del Superclásico.
193 son los enfrentamientos entre River y Boca en el profesionalismo. Boca ganó 70 partidos (265 goles), River 63 (252) y empataron 60 veces.
95 son los partidos de River recibiendo a Boca en el profesionalismo, aventajando a su clásico rival con 36 victorias (140 goles) sobre 26 del xeneize (120), empatando 33 veces.
350 son los superclásicos contando copas nacionales, partidos internacionales, el amateurismo y también amistosos. Boca se llevó el triunfo en 127 ocasiones (468 goles), River en 112 (427) y empataron 111 ocasiones.
47 veces se vieron las caras en torneos cortos, con 19 triunfos de Boca (59 goles), 11 de River (52) y 17 empates. En el Monumental son 24 partidos con 8 triunfos de Boca (27), 6 de River (27) y 10 empates.
30 veces River y Boca empataron 1-1 en el profesionalismo. Siendo River local, empataron por ese marcador en 16 ocasiones. En torneos cortos este resultado se dio 9 veces, 4 en el Monumental y 5 en la Bombonera.
1 gol en Primera División tiene Lisandro Magallán, precisamente el que le marcó a River. Lo hizo en su partido número 30 en la máxima categoría, en su primer superclásico.
1 también es la cantidad de goles de Germán Pezzella a Boca, aunque este es su tercer tanto en Primera División en 29 partidos. Con la camiseta de River tiene 4 tantos.
9 futbolistas tuvieron su primer superclásico como profesional: Leonardo Pisculichi y Lucas Boyé (River), Lisandro Magallán, Mariano Echeverría, Federico Carrizo, César Meli, José Pedro Fuenzalida, Jonathan Calleri y Andrés Chávez (Boca).
19 son los superclásicos de Leonardo Ponzio, todos vistiendo la camiseta de River (8 oficiales y 11 amistosos). Fue el futbolista con más partidos de este tipo en la cancha.
15 son los partidos que River y Boca jugaron por torneos cortos en la fecha 10. El balance final: 8 triunfos de Boca (22 goles), 2 de River (13) y 5 empates. En el Monumental: 4 triunfos de Boca (10 goles), 1 de River (7) y 3 empates.
21 son los penales que se patearon en el superclásico durante los torneos cortos. En total, River pateó 12 (7 convertidos, 3 atajados, 2 errados) y Boca 9 (4 convertidos, 4 atajados, 1 errado). Es decir, sólo 11 de los 21 penales fueron convertidos.
43 expulsiones hubo en el superclásico durante los torneos cortos: 23 fueron de Boca y 20 de River. La última vez que ambos tuvieron un expulsado fue en el Clausura 2011 (Clemente Rodríguez en Boca y Matías Almeyda en River).
27 superclásicos se jugaron en el mes de octubre durante el profesionalismo: 9 triunfos de River (37 goles), 13 de Boca (35) y 5 empates. En torneos cortos fueron 15 partidos en octubre, con 3 triunfos millonarios (16 goles), 7 xeneizes (17) y 5 empates.
23 son las veces que Boca convirtió el primer tanto en un superclásico por torneos cortos. Ganó 16 de esas ocasiones y empató 7. Nunca perdió cuando golpeó primero ante River. En el Monumental marcó primero 10 veces, con 6 triunfos y 4 empates.
82 son los partidos que dirigió Mauro Vigliano con el del clásico: 40 triunfos locales (121 goles), 22 empates, 19 triunfos visitantes (71 goles). Expulsó a 31 futbolistas (15 locales, 16 visitantes) y sancionó 9 penales (6 locales, 3 visitantes). El de Mora fue el primer errado de los que Vigliano sancionó.
11 son los partidos que Vigliano dirigió a River con el superclásico, con 5 triunfos millonarios (16 goles), 2 derrotas (12) y 4 empates. Le cobró 2 penales a favor y 1 en contra, además de expulsar un futbolista de River y 2 rivales.
8 son los partidos que Vigliano dirigó a Boca con el superclásico, con 2 triunfos xeneizes (8 goles), 5 empates y 1 derrota (6). Expulsó 2 futbolistas de Boca y 3 rivales. En sus partidos sólo sancionó el penal de Gago del último domingo.
1254 son los minutos de Ramiro Funes Mori en el ciclo Gallardo, disputando todos los minutos menos los últimos cinco contra Boca. Disputó los 14 partidos del ciclo junto a Pisculichi y Boyé.
22 son los futbolistas que utilizó Arruabarrena en su ciclo tras los 10 minutos de Claudio Pérez contra River el último domingo. Echeverría, Orión, Marín, Colazo, Calleri, Carrizo y Chávez disputaron los 8 partidos del ciclo de Arruabarrena.
22 partidos sin derrotas tiene River oficialmente, con 14 victorias y 8 empates. En ese lapso convirtió 40 goles y recibió 9. La última caída fue el 6 de abril de 2014 en Córdoba ante Belgrano, por 2-1.
14 partidos tiene Gallardo como DT de River, con 8 victorias y 6 empates. Todavía no perdió. Acumula 23 partidos sin derrotas como entrenador (9 en Nacional y 14 en River, con 16 victorias y 7 empates). Su última caída fue el 12 de abril de 2012 ante Vasco da Gama, 1-0 como local por Copa Libertadores.
lunes, 6 de octubre de 2014
Comentario personal acerca del Superclásico.
Apenas salieron los equipos a la cancha, uno pensó que era cuestión de minutos para que se suspendiera el compromiso. Tardé un minuto en despejar mis dudas acerca del estado de la cancha. No había parado de llover en todo el día. El fin de semana fue lluvioso, en realidad. Como era de esperar, el Monumental estaba bajo agua. La pelota no rodaba con facilidad, se estancaba en algunos sitios del campo de juego y era imposible jugar por abajo. Realmente pensé que el árbitro, Vigliano, lo iba a suspender más temprano que tarde. Un partido de esta magnitud no se puede jugar así, perjudica el juego de los equipos, incluso a los protagonistas, que tienen mucha competencia por delante. Pero para mi sorpresa, nunca se detuvo. El clásico se completó.
River tiene un estilo de juego muy definido. Con presión en ataque, tratando de tocar, abriendo la cancha con sus laterales, teniendo la posesión de la pelota. Ese estilo no lo pudo establecer contra Boca, porque la pelota no rodaba con simpleza. Tuvo que recurrir a pelotazos, recurso al que no está realmente acostumbrado. Boca todavía está en construcción con Arruabarrena, pero da la sensación de que es un equipo más luchador, trabajador, por lo que el estado del campo de juego, a pesar de que tampoco lo beneficiaba, no le impidió seguir con ese rendimiento de equipo molesto.
El partido se abrió con la pelota parada, clave en encuentros donde es difícil jugar por abajo. El tiro libre ejecutado por Carrizo encontró a Magallán en el área que tuvo tiempo para definir. River se distrajo y Boca lo aprovechó. Todavía no había un dueño en el partido, pero el xeneize fue preciso y golpeó en el momento exacto.
A River le costó acomodarse en el partido. Después del tanto de Magallán, comenzó a acercarse al arco de Orión. No era claro ni preciso, pero buscaba mediante centros encontrar la igualdad. Casi al final del primer tiempo apareció la jugada más polémica del partido, con el tiro libre que interceptó Gago. El árbitro entendió que el experimentado volante de Boca la tocó con la mano. A mí me había parecido a primera vista, aunque sentí que fue casual. En la repetición se vio claramente que ni siquiera con el brazo, Gago no tocó la pelota con la mano en ningún momento.
El millonario lo pudo empatar, pero Mora falló el penal. Para Boca el error arbitral no lo perjudicó en el resultado, pero sí en el trámite del encuentro, porque Gago se fue expulsado y tuvo que reorganizarse.
En el segundo tiempo River entró muy bien. Los primeros cinco minutos fueron intensos, con algo de presión como la que había mostrado en anteriores partidos. Parecía que iba a atosigar a Boca, pero no fue así. Lentamente el equipo de Gallardo se apagó, se fue quedando y Boca, con Meli, Calleri y Chávez corriendo una barbaridad, comenzó a acercarse al área de Barovero con más frecuencia.
Al final del partido escuché a algunos jugadores de Boca lamentarse porque lo pudieron ganar. La verdad es que no superaron a River con claridad, pero en aquellas corridas de Meli, Calleri y Chávez pudo encontrar algún espacio para liquidar el pleito. El 2-0 hubiese sido difícil de remontar.
Pezzella entró a la cancha para buscarlo por arriba. Y el empate de River llegó con un pelotazo de Funes Mori que Pezzella cabeceó, Orión no contuvo y el rebote lo fue a buscar el mismo Pezzella para empatar el compromiso. Más allá de que fue un partido flojo de River, sin demostrar el juego de anteriores partidos -difícil con la cancha en ese estado-, daba la sensación de que perderlo no hubiese sido justo.
Boca se sintió golpeado después del empate. Si River se animaba, lo podía ganar en el último suspiro. Sin embargo, Funes Mori perdió una pelota queriendo salir del fondo y en un acto de irresponsabilidad muy grande, cometió una fuerte falta que le valió la expulsión. River también se quedó con uno menos, por lo que Pezzella debió bajar a la defensa, su posición original, en vez de seguir buscando el tanto del triunfo por la vía aérea en campo rival.
Los últimos minutos fueron tensos, porque el millonario lo siguió buscando mediante centros. Boyé se perdió algunas ocasiones. El joven delantero riverplatense tiene capacidad, técnica, pero todavía le falta pulir la definición. Además, en una cancha en mal estado, se le hizo difícil. Es un jugador con un físico imponente, pero no es un nueve de área sino que tiene más riqueza técnica.
Boca estuvo algunos minutos en el área rival ganando varias faltas, acercándose así al triunfo agónico también en el final. Pero tampoco fue claro, por lo que terminó quedándose con el empate.
La conclusión es que ninguno de los dos se fue conforme. En River, la sensación es que en condiciones normales la cosa podría haber cambiado. Personalmente, no creo que River lo hubiese ganado con tanta comodidad como se dice, pero sí hubiese mostrado su estilo, jugando con más confianza, con herramientas que sabe utilizar. También lo podría haber perdido, claramente, pero en condiciones normales se entiende que el trámite habría cambiado. El empate de Pezzella salvó lo que parecía una derrota muy molesta, por el contexto, sin hinchas visitantes, en una tarde lluviosa, con un penal fallado, un hombre de más en gran parte del compromiso y un Boca que se estaba llevando el triunfo por una distracción en pelota parada. River lo intentó, protagonizó el juego en varias oportunidades, pero estuvo lejos de su mejor versión.
En Boca queda el fastidio porque hasta faltando diez minutos se estaba llevando el triunfo. De hecho, Arruabarrena había leído la situación con anterioridad al gol y mandó a la cancha a Claudio Pérez, defensor central, para recomponerse atrás ante el ingreso de Pezzella, pero el empate llegó antes de que pudiera ingresar a la cancha. El xeneize mostró actitud, carácter, fue un rival incómodo para el último campeón del fútbol argentino.
Fue apasionante, pero creo que el buen juego de ambos equipos quedó a un lado. Es una lástima, porque fue la primera vez en mucho tiempo que tanto River como Boca llegaron al clásico con un nivel de juego interesante, con características marcadas, ambos siendo protagonistas de sus encuentros. Nos quedamos con la tristeza de no haber visto más que pelotazos, lluvia, charcos, etc. La sensación final, tras haber visto tan poco fútbol, queda en palabras de Gallardo al final del encuentro, en diálogo con Tití Fernández: "Pero bueno, qué va a ser... Será la próxima".
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