Contar la historia mundialista de Holanda solamente fue para meternos de lleno en el tema. Porque en los últimos años, Holanda se transformó en un equipo respetable en el universo del fútbol. Se podrá discutir si es o no una potencia futbolística, pero al menos se cuela siempre con Portugal, Inglaterra, Argentina, y otras selecciones más, en el lote de los equipos peligrosos que ningún equipo desea enfrentar. Por eso, de cara al mundial de Corea y Japón del año 2002, todo el mundo lo esperaba con sus futbolistas de primer nivel y su juego tan vistoso.
Después de la Eurocopa, el viejo continente se preparaba para las Eliminatorias de cara al mundial. Hace diez años atrás, las selecciones más débiles eran incluso más torturadas que ahora (San Marino recibió 30 goles en 8 partidos). Holanda compartía el grupo 2 con Portugal, Irlanda, Estonia, Chipre y Andorra. Los lusos parecían ser el rival en la lucha por el primer puesto, mientras que Irlanda se asomaba como el primero detrás de estos dos. Sin embargo, fueron todas suposiciones que terminaron con Holanda mirando el mundial por televisión.
El polémico Louis Van Gaal fue el elegido para llevar a Holanda a su cuarto mundial consecutivo. Ruud Van Nistelrooy y Rafael Van der Vaart eran las nuevas perlas del equipo. El debut no pudo ser más amargo; Irlanda visitó Amsterdam y se imponía por 2 a 0. Un cabezazo de Jeffrey Talan y un golazo extraordinario de Gio van Bronckhorst a los 83 minutos, salvaron a Holanda del desastre. El partido terminó 2-2 dejando la sensación de disconformismo en todo el mundo. Después, siguió un contundente 4-0 a Chipre, como visitante. Lo curioso es que Holanda recién abrió el marcador faltando veinte minutos, con un tiro libre espectacular de Clarence Seedorf. Luego de ese, vinieron los demás.
El 11 de octubre de 2000, en Rotterdam, Holanda perdió con Portugal 2 a 0. Tras tres jornadas, la campaña era de una victoria, un empate y una derrota. El panorama era aterrador, porque se estaban perdiendo puntos en condición de local y porque, por ejemplo, Irlanda había sacado un empate en Lisboa y no daba respiro. Portugal lideraba con 7 puntos, escoltado por Irlanda y sus 5 puntos, mientras que Holanda llevaba 4 unidades.
Ya en marzo de 2001, Holanda venció 5 a 0 a Andorra como visitante. Sin embargo, seguía estando a la sombra de portugueses e irlandeses, también vencedores. Cuatro días más tarde, la situación llegaba a un extremo indeseable. Con un gol de Hasselbaink de penal y otro de Kluivert, Holanda le ganaba a Portugal en Porto por 2 a 0 a falta de diez minutos. Se estaba quedando con tres puntos de oro, porque Irlanda lideraba con 11 puntos y este resultado dejaba a Portugal y Holanda, ambos, con 10 puntos. Llegando a los 83 minutos, una desconcentración defensiva del equipo de Van Gaal le dio a Pedro Pauleta todas las posibilidades para que marcara el descuento. Así fue, y el partido pasaba a generar una intensidad única. Ya en los noventa minutos de tiempo, un defensor holandés intentó buscar una pelota que Pauleta fue a buscar de espaldas, pero llegó demasiado tarde y bajó al portugués en el área. El árbitro no dudó y cobró penal. Luis Figo fue, sereno, y colocó la pelota en el palo derecho del arquero. Van der Sar no llegó. El grito del galáctico fue instantáneo, celebrando como si fuera una final. Portugal se salvaba del bochorno y la tabla de posiciones ahora lo veía líder, con 11 puntos, compartiendo la cima con Irlanda, ambos por encima de la Holanda de las 8 unidades.
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| Holanda nunca imaginó un final así. |
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| Mundo Deportivo, 2/9/2001. |
La última fecha se disputó el 6 de octubre de 2001. Holanda derrotó a Andorra 4 a 0 en Arnhem. Irlanda y Portugal también golearon, y por eso terminaron coronando su clasificación de la mejor manera, ambas como líderes. Le sacaron cuatro puntos de diferencia a la naranja mecánica de Van Gaal, ausente en la cita mundialista que se daría sólo meses después. Irlanda tampoco desentonó en Corea y Japón (quedó eliminada en octavos de final frente a España por penales). Portugal sí fue una desilusión, porque quedó afuera en un grupo que compartió con naciones débiles como Corea del Sur, Estados Unidos y Polonia.
Esta fue la historia de Holanda, la naranja mecánica. Menos de nueve años después de aquella dura eliminación que significó mirar un mundial por televisión, Holanda se reivindicó y fue finalista. Perdió en el minuto 116 el título máximo. Ese momento, esa situación, esa final, se contradice con este pasado oscuro, muy oscuro, que para beneficio de Holanda ya fue pisado más de cien veces.

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